En los últimos días, dos noticias sobre la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) revelan una contradicción profunda en la discusión pública sobre el financiamiento del sistema de salud en Costa Rica. Por un lado, la institución plantea aumentar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) al 15% y crear nuevos impuestos específicos para sostener el Seguro de Enfermedad y Maternidad (SEM). Por otro lado, se evidencia un uso cuestionable de recursos internos, como el pago de más de ₡8.400 millones en permisos laborales.
Esta dualidad obliga a replantear el enfoque del debate. No se trata únicamente de cuánto dinero necesita la institución, sino de cómo está utilizando los recursos que ya posee. La sostenibilidad del sistema no puede construirse únicamente sobre mayores cargas al contribuyente, especialmente cuando existen señales claras de ineficiencia interna.
El giro hacia más impuestos: una salida políticamente cómoda
La propuesta de la CCSS responde a una lógica tradicional del sector público: ante un déficit, la solución inmediata es aumentar ingresos. Sin embargo, esta visión ignora un elemento clave: la eficiencia en el gasto.
- Aumento del IVA del 13% al 15%
- Creación de impuestos a productos considerados nocivos
Aunque estos instrumentos pueden generar ingresos adicionales, también implican un aumento en el costo de vida, en el contrabando y en la carga fiscal general.
El problema estructural del gasto
Los datos sobre permisos laborales evidencian un problema estructural. No se trata de casos aislados, sino de un patrón que impacta directamente la prestación del servicio.
- Miles de permisos otorgados anualmente
- Pagos millonarios sin productividad asociada
- Impacto directo en servicios de salud
Esto refleja debilidades en los sistemas de control interno y en la gestión administrativa.
El impacto de una visión estatista
El enfoque de aumentar impuestos sin corregir ineficiencias responde a una visión estatista donde el Estado se concibe como el principal solucionador de problemas, independientemente de su desempeño. Este enfoque presenta riesgos significativos:
- Desincentiva la eficiencia interna
- Traslada el costo al sector productivo
- Aumenta la informalidad económica
- Incentiva el contrabando
- Reduce la competitividad del país
La alternativa: ampliar la base contributiva
Una solución más sostenible consiste en ampliar la base de contribuyentes en lugar de aumentar la carga sobre los existentes o castigar con más impuestos a la mayoría de la población. Esto requiere una transformación estructural en la forma en que la CCSS interactúa con los contribuyentes.
- Digitalización de trámites
La simplificación y digitalización de procesos permitiría reducir barreras de entrada a la formalidad.
- Seguridad jurídica para independientes
Eliminar la incertidumbre generada por cobros retroactivos y criterios arbitrarios fomentaría la formalización.
- Revisión de criterios de cálculo
Es necesario separar los criterios fiscales de los de seguridad social para evitar distorsiones en la determinación de cuotas.
- Incentivos a la formalización
Un sistema más amigable generaría mayor cumplimiento voluntario y, por ende, mayor recaudación.
Eficiencia antes que recaudación
Antes de plantear nuevas cargas tributarias, la institución debe demostrar un uso eficiente de los recursos existentes e implementar digitalización en los trámites de aseguramiento. Esto implica fortalecer controles internos, mejorar la gestión del talento humano y optimizar procesos.
Conclusión
El debate sobre la sostenibilidad de la CCSS no puede reducirse a la necesidad de más impuestos. La verdadera solución pasa por mejorar la eficiencia del gasto, fortalecer la institucionalidad y ampliar la base contributiva. Solo así se podrá construir un sistema sostenible, justo y legítimo.